Intensa y ligera es la energía que se ha sentido.
Los astrólogos la nombran como la energía del caballo, y no es casualidad. Es un año 1, inicio de ciclo, donde lo nuevo galopa con fuerza indomable, abriéndose paso sin pedir permiso. Como un caballo salvaje, esta energía no espera: sacude, revoluciona, arrastra consigo todo lo que ya no vibra con el presente.
Cada uno la experimenta a su manera. Para algunos, se siente como presión, desconcierto, embestida. Especialmente para quienes aún se aferran a estructuras antiguas, resistiendo el cambio sin darse cuenta de que cuanto más las cargan, más denso, angustiante y agotador se vuelve el camino.
Otros —en quienes me reconozco— transitamos hacia espacios nuevos, con pasos aún inciertos, pero abiertos. Nos sentimos testigos conscientes de esta oleada chispeante, firme e imparable.
La vivimos como espectadores y protagonistas de un juego sagrado, donde la vida nos refleja en cada escenario el cambio interno que tanto tiempo venimos gestando.
La energía del caballo trae movimiento, determinación y fuego vital. No es energía para contener, sino para moverse con confianza. Nos invita a entregarnos a una danza de ligereza firme, alegría profunda y libertad verdadera. A dejar de resistir y empezar a vivir, con el alma al viento y el corazón en dirección a lo que somos.
Energía grácilmente mutable, ligera e intensa, firme y suave, decidida y envolvente. Una energía en la que todos tenemos cabida, en la que todos tenemos permiso para reencontrarnos desde un lugar nuevo. Eso sí: el corazón no pedirá permiso para tomar el timón, y tal vez —una vez más— dar un vuelco en nuestras vidas.
En esta nueva escena, lo inesperado tiene espacio. Todas las posibilidades se abren. Y si logramos permanecer en un estado de serenidad y dulce neutralidad…
Si habitamos ese espacio con cordialidad y facilidad hacia nosotros mismos…
Entonces, estaremos sosteniendo la llave.
La llave de una Puerta que puede conducirnos a nuevos estadios de felicidad.
Espacios donde hay movimiento sin movernos.
- Donde todo cambia y, sin embargo, todo permanece.
- Donde la espera es presencia y no ausencia.
- Donde la soledad se vuelve compañía sagrada.
- Donde el vacío está lleno de sentido.
- Donde el tiempo se detiene para que el alma respire.
- Donde la calma es acción profunda.
- Donde mirar es tocar sin manos.
- Donde cerrar los ojos es empezar a ver.
- Donde rendirse es el mayor acto de poder.
- Donde el no saber es pura sabiduría.
- Donde el adentro y el afuera se disuelven.
- Donde elegimos cada momento como único y perfecto.
Un sabroso elixir que nos embriaga y nos conecta con una plenitud nunca antes transitada.
Y así, con la energía del caballo como protagonista , nos adentramos en este nuevo ciclo con la confianza de quien ya se deja llevar por las olas de quien ya sabe que es gota y oceano al mismo tiempo
Habitamos espacios donde lo invisible nos sostiene, donde el corazón elige sin miedo, donde el alma se expresa sin esfuerzo.
Que en esta nueva etapa , cada paso nos recuerde que ya somos todo lo que buscamos.
Vilassar de Mar, 4 de Febrero de 2026
